Es una de las cartas más difíciles de hacer, aceptar mis sentimientos por encima de mis errores me costó más de lo que creí, nunca vi la magnitud de lo que sentía hasta que ya no estabas en mis días, te extrañe cada día, cada vez que pasaba algo, sólo pensaba en contarte, pero ya no estabas, ahí me di cuenta que me habías tocado el alma, no te diré que sentí amor, pero si debo confesar que me enamoré un poquito de tus ojos rasgados, de tu tímida sonrisa, de cada momento lleno de risas y felicidad, para serte muy sincera intenté remplazarte con la primera persona que encontré y ahí entendí también que aunque somos seres remplazables no somos seres repetibles, creí que volver a encontrar ese tipo de conexión sería fácil pero no fue así, ninguno era tú, con nadie reía de la misma manera, con nadie compartía tantos gustos, a nadie volví a confiarle secretos de lo más profundo de mi, fue tan corto nuestro tiempo, cuánto quise que lo nuestro fuera menos efímero, me hubiera gustado haber sido más un viaje largo y no una corta pasada, me hubiera gustado permanecer en tu vida por un período más largo.
No tengo muchas palabras, sólo te debo un lo siento de lo más profundo del corazón, sé que las mejores cosas están destinadas para ti, estas destinado para cosas grandes.
Cuando leas, si algún día te la decidí enviar, tal vez aún exista un rastro de todo lo que te digo, tal vez ya no sienta todo este mar de emociones, algo que si tengo la certeza es que espero encontrarté en otro momento, volver a compartir un chocolate caliente, hablando de nuestros nuevos sueños y pensamientos.
Te deseo lo mejor.
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